Hoy en día el mundo de los negocios ha cambiado radicalmente de la concepción original, los activos tangibles han pasado a segundo plano, frente a los llamados activos intangibles, es un hecho conocido por el público en general, que el éxito de los grandes corporativos no lo deben a una bebida refrescante, unas papas saladas o un servicio telefónico o televisivo, lo deben al prestigio, imagen y reconocimiento público que han obtenido a través de un signo distintivo o marca.

 

Las marcas resultan el único vínculo entre el consumidor, el producto o servicio y la empresa, no es casualidad que las áreas más importantes siempre se encuentren dedicados a encontrar nuevas formas de llegar al consumidor mediante nombres, imágenes y frases que queden grabados en su memoria, en donde la única forma de proteger todo este esfuerzo creativo y know how de venta, es mediante su registro.

 

Parecería difícil pensar para el lector, que por más evidente que resulten las ventajas de obtener un derecho exclusivo sobre un producto originado mediante un esfuerzo creativo, la cultura de la protección y del registro es precaria, la mayoría de los ejecutivos, prefieren invertir grandes cantidades de activos en tangibles, cuando los mismos tienen un alto grado de deterioro y depreciación, frente a los intangibles: Es hasta el momento de que se enteran que la competencia está “copiando” “usando” “imitando” o “modificando” sus marcas que se preocupan por su protección.

 

El llamado hoy día es a prevenir, ¡registra tu marca o patente!, no esperes a ser víctima de una acto de competencia desleal, recuerda, las marcas son parte de los activos más importantes de tu empresa, protégelos.

 

Autor

Lic. Elian Paulina Pérez Cruz.

Especialista en Derecho de la Propiedad Intelectual.

Marcas Nacionales e Internacionales INGENIA.

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