Después de mucho pensar y sopesar has decidido registrar tu marca y por supuesto que es la mejor decisión que has tomado para proteger lo que tanto trabajo te ha costado si ya lleva tiempo en el negocio o donde piensas invertir si recién empiezas a emprender.

Y ahora ¿cómo empezar? Seguramente lo primero que haces es buscar la información en internet y vaya que encontrarás mucha información, pero antes de que decidas registrar tu marca por ti mismo considera las desventajas de hacerlo así y de no contratar profesionales en el tema que te asesoran y apoyan en el proceso.

  • Es mi primera vez, y puede ser que al menos debo dar tres vueltas antes de lograrlo, pues a pesar de que hay mucha información y formatos están disponibles en internet hay cosas que no sabré cómo llenar o le faltarán datos, lo que resulta en tener que regresar con la solicitud corregida varias veces, esperando que no se nos haya pasado nada.
  • “¡No pago la cantidad correcta!” Y además, ya es tarde el banco ya cerró, o no está cerca, otra vuelta para mañana.
  • El llenado de la solicitud es relativamente sencillo, y así está diseñada para facilitar el trámite, sin embargo hay datos que no sabemos exactamente a que se refieren o qué aplica en cada caso, como ejemplo: la fecha de primer uso, los productos o servicios a proteger, la clase o clases a las que se van a registrar.
  • La selección de la clase o clases bajo los cuales voy a registrar mi marca, ¿cómo lo hago? Si hoy día hay un clasificador internacional de 45 clases, 34 de productos y 11 de servicios, ¿cómo clasifico debidamente mis productos/servicios? ¿Dónde recae mi marca? Esta selección es muy importantes para un correcto registro además de ser de gran importancia cuando deberemos defendernos ante un tercero malintencionado.
  • Los tiempos de traslado de mi negocio a la oficina de marcas. Pensando que nuestro negocio se encuentre en la Ciudad de México significa un reto, pero, ¿y si se encuentra en cualquier estado de la República Mexicana?
  • El tiempo y dinero invertido puede no ser verdaderamente un ahorro si consideramos el costo real de hacer el trámite personalmente: la ecuación de cálculo es simple: pago de derechos + costo de transporte + costo del tiempo de traslado + costo por desatención de mi negocio (abandono) + costo por ventas no realizadas. ¿realmente hay un ahorro?
  • Por fin todo parece estar en orden y entró a trámite, pasan 4 o 5 meses y se recibe una notificación del IMPI donde nos indican que falta un dato o el pago no es el correcto o está incompleto, o tal vez sea un oficio en cual se nos señala que nuestra solicitud se parece o es igual a otra marca registrada, surgen mil preguntas ¿qué hacer?, ¿qué sigue? ¿cómo contesto este oficio?  

Si bien eventualmente es posible que logremos el registro por nuestros propios medios, pasaremos antes por varios tropiezos, molestias, daremos vueltas y habremos gastado más tiempo y dinero del esperado, y hasta puede ser que lleguemos al punto de desesperación que abandonemos el tema y no registremos nuestra marca y esto en consecuencia nos puede salir más caro al no habernos protegido, como dice el dicho “lo barato sale caro”. Es importante enfocar nuestros esfuerzos y dinero en nuestro negocio y dejar que los expertos y profesionales nos asesoren y nos apoyen en las gestorías que son su especialidad.

 

José Luis Sánchez.

Senior Partner / Director General Ingenia.

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